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lagartija nick gnews

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[Nota de prensa] – Tras un lleno total de la Sala Caracol el pasado sábado, donde la banda dejo buenas sensaciones entre los asistentes, sonando compactos, contundentes y mordaces, como reseña Sonicwave en su crónica, Lagartija Nick vuelve a subirse al escenario de Barcelona y Sevilla esta misma semana.

Próximas citas ‘Crimen, Sabotaje y Creación’: 

23 de noviembre – BARCELONA – La 2
24 de noviembre – SEVILLA – Malandar
15 de diciembre – VALENCIA – Rockcity

Memoria sentimental. Nunca se marcharon, pero Lagartija Nick han vuelto. ‘Crimen, sabotaje y creación’ era una canción incluida en su último disco hasta la fecha, ‘Zona de conflicto’ (2011). Seis años y medio después, reciclan aquel título para definir la naturaleza de este nuevo cancionero.

Regresa la formación original que debutó con ‘Hipnosis’. Y con el mismo espíritu aventurero. Aviso a nostálgicos: esto no suena a repetición de trucos aprendidos ni a exhibición ensimismada de las virtudes del combo. Sería una salida fácil, incluso aplaudida, pero no. Basta un somero vistazo a la historia de Lagartija Nick para detectar su mecánica: la huida adelante. Al plantel se une el teclista J.J. Machuca, que añade texturas y colores a estos Lagartija Nick de 2017.

El álbum está profundamente marcado por la figura de Jesús Arias, hermano mayor de Antonio, fallecido en 2015. Jesús lideró TNT, marca pionera del punk granadino; fue ideólogo de ‘Omega’, colaborador de Lagartija Nick en episodios de ‘Su’ (1995) y ‘El shock de Leia’ (2007), y periodista cultural con un radar fino en temas lorquianos y posfranquistas. Su recuerdo, su legado y sus inquietudes inundan la escucha del disco.

La presencia de Jesús Arias reverbera de forma explícita e implícita. Por ejemplo, en Agonía, agonía, una de las dos versiones rescatadas aquí de Qüasar, la última banda de rock que montó. La canción es un torbellino de poesía. Un calambrazo: la idea de la muerte, el grito del que va a morir, en propulsión voltaica. Punk puro, sí, pero como entendía el punk Jesús Arias. Los versos del arranque parten del inicio de la obra ‘El público’, el teatro más raro que escribió Federico García Lorca. También hay algo del poema ‘Oda A Walt Whitman’. Granada, Lorca y el rock. La otra versión, por cierto, es Europa, Europa, que Antonio cantó en su día, aunque ahora llega astutamente fusionada con el ‘Nadsat’ de TNT, una de las joyas del mítico ‘Manifiesto Guernika’ (1983).

 

      

Las letras de ‘Crimen, sabotaje y creación’ dicen más de lo aparente en su juego de flashes y emociones, como acostumbra Antonio Arias. Desde el primer acorde de Mapa de Canadá se reconoce a los Lagartija Nick que patentaron clásicos como Nuevo Harlem hace un cuarto de siglo. Esos que siguen alertando sobre los ‘bitcoins’ para viajar a Google-Oz. Tymon Dogg (The Mescaleros) participa con su violín en la emotiva Analema. Fijaciones astronómicas de Arias: el analema es la curva que describe la posición del sol en el cielo si todos los días del año se lo observa a la misma hora del día y desde el mismo lugar.

En esta línea, La ira de noviembre ofrece música compuesta por M.A.R. Pareja. Lagartija Nick old school en estado genuino. Por su lado, Juan Codorniú, el hombre que suena futurista con una guitarra Rickenbacker, firma Nuda vida, inteligente reflexión sobre la transparencia, quizá inspirada en el gran panóptico digital de Google y las redes, con regusto tanto de ‘Hipnosis’ o ‘Su’ como de Psychedelic Furs. Lo punk y lo pop brillan en La canción del tiempo, adictiva mediante un estribillo contagioso. El teatro bajo la arena recoge un texto íntegro de Jesús Arias de la famosa libreta aparecida en 2007.

El disco guarda sorpresas, giros inesperados, desde luego. Un título de por sí aforístico, como La soledad es política, de Isabel Daza, emerge con cadencia de bolero. Si Lagartija Nick pertenecen al rock andaluz, nunca lo habían expuesto con tanta claridad como ahora. El rock de la otra Andalucía. Estamos ante un álbum de lamento y reivindicación. Para empezar, se reivindica el propio grupo, con su formación seminal. Late una reivindicación feroz de la persona y el artista de Jesús Arias. Existe, a su vez, una reivindicación de los héroes silenciados durante la posguerra en Granada (los hermanos Quero), así como de los jóvenes visionarios del flamenco local (‘El Charico’ y Juan Pinilla) y del flamenco comprometido (Gente del Pueblo).

El relato de La leyenda de los hermanos Quero constituye uno de los pilares del disco y un hallazgo en Antonio Arias, tal vez más narrativo que nunca. La canción se basa en hechos reales. Los hermanos Quero fue una panda de maquis urbanos que actuó contra la opresión franquista en la primera mitad de los años cuarenta. Todos murieron en enfrentamientos con las fuerzas de orden público y aún corre de generación en generación la resistencia que durante tres días puso el último de los supervivientes, Antonio Quero, a la policía antes de suicidarse. De haber nacido en Estados Unidos, ya tendrían una película. El caso es que Lagartija Nick ha convertido este historión en canción, con la ayuda del cantaor e investigador Juan Pinilla, y un nada gratuito sampleo del cante de Víctor Blaya Quero ‘El Charico’, nieto Vitoriano, uno de los legendarios Quero. ‘El Charico’ murió con sólo 28 años, después de 18 meses de depresión, internado en estado vegetativo. Un Syd Barrett del flamenco. Cuestión de memoria histórica: ‘Crimen, sabotaje y creación’ habla de maneras manifiestas y veladas de represión.

El hilo de los Quero llevó a Antonio Arias a Gente del Pueblo, agrupación de sevillanas con mensajes combativos desde la década de los setenta. Y sí, Lagartija Nick hacen aquí unas sevillanas eléctricas, llenas de irreverencia y costumbrismo. Soy de otra Andalucía deviene en una suerte de The Clash de Granada, invirtiendo el tópico de las sevillanas de los señoritos de feria y amores. Al final del álbum irrumpe un adagio. Jesús era un entusiasta de la música clásica. Aquí germina una idea que le rondaba por la cabeza: una sinfonía con sonido de carreras de coches de Fórmula 1. Sobrecogedor. El crimen, el sabotaje y la creación según Lagartija Nick.

Texto: Eduardo Tébar



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